Ir al contenido principal

Entradas

33. La palabra debe fluir

   Películas que llevan a libros que llevan a más películas y libros y música y arte y vida, en una cascada infinita de palabras e ideas y acuarelas y colores que reflejan toda la luz del mundo a través del tamiz de nuestras almas.    La palabra debe fluir.    (Como la especia.)

32. Soñadores

   «¿Sabes lo que dijo alguien una vez? No existe eso que llamamos "amor". Sólo existen las "pruebas de amor".» — Soñadores (Bernardo Bertolucci, 2003)

31. «Parce que moi je rêve, moi je ne le suis pas...»

    «No intento recordar las cosas que ocurren en un libro. (...) Lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar.»  — El valle de los avasallados (Réjean Ducharme), citado en la película Léolo (Jean-Claude Lauzon, 1992) ¿Qué puedo decir de Léolo que no lo haya dicho infinitamente mejor un amigo mío en su crítica en FilmAffinity?    Nada.

30. Memorias de la Tierra baldía

¿Quién contará tu Historia, ahora que todos tus hijos están muertos?    Tú eras Gaia, la más grande de entre todos nosotros; de tu vientre diste a luz la Vida, mientras nosotros te observábamos en la distancia y en la impotencia, y nos arrancábamos nuestras entrañas estériles y las arrojábamos contra ti, desde la envidia de lo que nunca seríamos.    Pero ahora, ¡oh, ahora!: ahora estás tan muerta como nosotros. En tu amor incondicional de Madre, en tu fe ciega en tus hijos, en tu vanidad y en tu insensata tolerancia, no supiste, o no quisiste, poner freno a tiempo a todo ese sinsentido, a ese esquilmar frenético, a ese carpe diem mal entendido. ¿Quién contará tu Historia, ahora que todos tus hijos están muertos?    Seré yo, Marte, a quien tus hijos volvieron fútilmente sus ojos buscando la Vida que no supieron conservar en ti.

29. «No te descompongas, Fabio»

   Fue la mano de Dios (Paolo Sorrentino, 2021) no es una película tan redonda como La juventud (2015). Mucho más lejos queda de La gran belleza (2013), una película en la que de cada escena se puede sacar algo.    Aun así, Fue la mano de Dios es una película que merece la pena ver. Aunque solo sea por esta escena, que vale por toda la película, en la que el protagonista (Fabietto, un adolescente) tiene una conversación con el director de cine Antonio Capuano. Un diálogo brillante en el que Sorrentino muestra magistralmente cómo un personaje puede evolucionar en una sola escena, y pasar de ser Fabietto al principio de la misma a ser Fabio al final.    Algunos extractos de la conversación: Fabietto: Soy un gran admirador. Capuano: Los admiradores me la traen floja. A mí me gusta el conflicto. Sin conflicto no se progresa. Sin conflicto solo hay sexo, que no vale para nada. [...] Capuano: ¿Qué haces mirando? Fabietto: Nada. Mirar es lo único que sé hacer...

28. Ríos de palabras

¿No es maravilloso cuando la literatura fluye como un río entre dos personas que se miran desde orillas opuestas y deciden lanzarse al agua, nadar, encontrarse y dejarse arrastrar por la corriente de palabras?

27. Días de vino y rosas

Recuerdo los días infelices que compartimos. ¡Oh, qué buenos momentos vivimos! En la imagen, Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962).