─Lo que he dicho, he dicho. Y no me voy a desdecir. Porque se pueden retirar las palabras, pero nunca olvidarlas.
Aun en su estupidez, pensó ella, había que reconocer que era un hombre íntegro.
Aun en su estupidez, pensó ella, había que reconocer que era un hombre íntegro.
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